El abanico de colección

BLAY VILLA

 

EL ABANICO DE COLECCIÓN EN LA HISTORIA

Es una característica del ser humano el transformar la materia para conseguir sus fines. Armas, herramientas y todo tipo de útiles han sido creados por la humanidad desde tiempos inmemorables.

 

Pero no solo nos ha bastado con hacer prácticos estos objetos, también hemos sentido el deseo estético de hacerlos bellos. El arte es una necesidad intelectual.

 

No es posible averiguar cuándo se empezó a usar algún objeto con la intención de hacerse aire o avivar el fuego, es algo que se pierde en la espesa bruma del tiempo.

 

Partiendo de datos concretos podemos remontarnos a varios milenios en la utilización de abanicos, bien para uso corriente o para ritos religiosos.

 

Se sabe que en Egipto, en tiempo de los faraones, ya los había, según ratifican datos de las dinastías XIX y XX, representados en bajorrelieves murales y pinturas en sarcófagos. Los utilizados por los sacerdotes de Isis eran de plumas y servían de estandartes en las guerras y comitivas triunfales.

 

El flabelo era usado por las mujeres de los antiguos imperios de Roma y Grecia(psigmas) y los poetas Ovidio, Tíbulo, y Prospercio ya hablaban de él.

 

Existe una cerámica íbera de Liria que representa a una mujer con uno en la mano, pero la historia empieza a contar documentalmente con Jaime I (1208-1276) con citas de ventas a Castilla y Aragón.

 

Así mismo, los aztecas los hicieron de plumas y oro y Moctezuma los incluyó entre los regalos que hizo a Hernán Cortés.

En la crónica de Pedro IV de Aragón (1337-1386) se cita como oficio desempeñado por un noble “el que llevaba el abanico”.

También existen referencias de una petición de Martín el Humano (1356-1410) a la ciudad de Valencia de varios de ellos.

 

Pero es en el siglo XVIII cuando alcanzan su mayor complejidad y perfección y son fabricados en Europa (destacando París )y distribuidos por todo el mundo. En “el siglo de las luces” prolifera su uso por parte de la nobleza y se despierta el interés de los coleccionistas por estas obras de arte, siendo los de esta época los más valorados actualmente.

 

Sedas, cabritillas, plumas, marfil, maderas nobles, carey, asta, ámbar, oro, plata, bronce y sobre todo el más representativo, el nácar, son los materiales más usados.

 

Durante la revolución industrial avanza de manera espectacular la artesanía al contar con nuevas maquinarias y técnicas de elaboración, auge que acabó tras la segunda guerra mundial cuando desaparecieron casi todos los talleres europeos, quedando tan solo un reducto en Valencia, tierra de artistas, donde todavía existen algunos artesanos herederos de viejas técnicas traspasadas de padres a hijos durante siglos.

 

Este es el caso de los hermanos Blay Villa, siendo en la actualidad los únicos fabricantes en nácar, que continúan elaborando artesanalmente con herramientas y modos de siempre, abanicos artísticos de reconocido prestigio deseados por coleccionistas de todo el mundo.

 

Con esta exposición deseamos hacer llegar al público una parte de la historia viva de la artesanía valenciana, dándonos por satisfechos si conseguimos despertar interés en el conocimiento de nuestras más ancestrales tradiciones.

 

Contemplemos, pues, estos bellos objetos, pensando que tras cada uno de ellos está el trabajo meticuloso de grandes artistas, en su mayoría anónimos, que dejaron constancia de su buen hacer.

Nuestra exposición temporal "El abanico de colección en la historia" está disponible para la provincia de Valencia en el programa cultural del SARC de la Diputación de Valencia.

 

 

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